NO ES BUENO EL PRONÓSTICO SOBRE LA SALUD DE LA ELEFANTA PELUSA

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El equipo de especialistas que asiste a Pelusa continúa la atención con el objetivo de monitorear su estado de salud, que no ha mostrado mejorías.
Si bien los valores que aportan los análisis no son los esperados, Pelusa no muestra signos de sufrimiento. Es por ello que los expertos afirman que es, después de muchos años de sufrimiento por su enfermedad, el momento en que menor dolor siente en sus patas.
Los integrantes del equipo técnico, formado por los veterinarios del Jardín Zoologico y los especialistas del santuario de Brasil junto a la Fundacion Franz Weber, monitorearon a la elefanta toda la noche y permanecen realizando el seguimiento durante el día.
Se ha montado una carpa calefaccionada para que no sufra las bajas temperaturas y pueda estar lo más tranquila posible. Se mantiene la adulación térmica y se encuentra cubierta por mantas.
Al respecto, el secretario de Espacios Públicos y Gestión Ambiental, Marcelo Leguizamón, detalló que «Pelusa está serena, tranquila y sin dolor, aunque no ha mostrado voluntad de pararse. El director del santuario de Brasil, Scott Blais, nos informa que la única posibilidad de que se levante, es que ella muestre signos de querer hacerlo».
«Están todos sus cuidadores, veterinarios, personal del santuario y de la fundación, hidratándola, acompañándola y ayudándola minuto a minuto. Nos mantenemos trabajando y haciendo todo lo que hay que hacer para que Pelusa esté lo mejor posible», remarcó.

La elefanta Pelusa tiene 52 años de edad y vive desde hace 48 en el ambiente del Jardín Zoológico Municipal.
Padece desde hace 5 años una enfermedad (pododermatitis crónica) en sus patas traseras, producto de la vida en cautiverio, y originado por la imposibilidad de poder caminar grandes distancias, como debería hacerlo un animal de su especie en condiciones de libertad.
A raíz de esta afección, Pelusa hacía dos años que no se recostaba a dormir, ya que esta enfermedad -entre otras cosas- le genera la imposibilidad de poder levantarse por sus propios medios. Es por ello que el animal descansaba de pie, lo cual le generó un gran cansancio a lo largo del tiempo.
Lamentablemente el sábado por la mañana sufrió una recaída y, desde entonces, se mantiene recostada, por lo que el equipo veterinario del Jardín Zoológico y los especialistas del Santuario de Elefantes de Brasil junto a la Fundación Franz Weber, realizan un continuo seguimiento de la salud de Pelusa.
Durante la jornada del sábado, los resultados fueron estables conforme a la situación que presentaba Pelusa, un elefante en estado de vejez y con la enfermedad en sus patas (Pododermatitis crónica).
En tanto que los resultados obtenidos durante el domingo, comenzaron a demostrar un desmejoramiento en algunos valores sanguíneos, situación coincidente con una notoria disminución de sus energías físicas y anímicas.
En ese contexto, se tendió una carpa con calefacción de exteriores para protegerla del frío y rocío, además, para que los profesionales puedan acompañarla.
Luego de un minucioso estudio encabezado por el director del Santuario de Elefantes de Brasil, Scott Blais, se concluyó que el estado de ánimo de Pelusa no es el esperado, reflejado en la falta de voluntad para levantarse.
Ante estos casos, el especialista indicó que, si ella no presenta signos de querer levantarse, no debe ser forzada para hacerlo, ya que la experiencia en casos similares ha evidenciado que tratar de levantarla en contra de su voluntad es muy riesgoso.

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